CEATIMEF
Confederación Española de Asociaciones Profesionales de Visitadores Médicos

Colegiación. Visita. Médica.

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Los visitadores médicos pierden la mitad de empleos en cuatro años

La receta de medicamentos por principio y no por marca y la crisis hace desaparecer 10.000 empleos

 

Hace poco más de cuatro años, había en España 20.000 visitadores médicos acreditados. Hoy, quedan alrededor de 10.000, según estimaciones aportadas por la  Confederación Española de Asociaciones Profesionales de Informadores Técnicos Sanitarios (Ceamitef) que representa a la mayoría de los profesionales del sector. Otra muestra clara del declive de esta profesión está en las cifras de afiliación aportadas por la confederación que preside Óscar M. Rilo: “En 2009, nosotros teníamos 17.000 asociados, ahora tenemos 7.000”.
La Asociación Nacional Empresarial de la Industria Farmacéutica, Farmaindustria, que aglutina a todos los laboratorios ubicados en territorio español, no ha afirmado ni desmentido las cifras de despidos y bajas en afiliaciones aportadas por Ceamitef y dicen no disponer de datos “sobre colectivos concretos dentro del sector”. Lo que sí reconocen es que en los tres últimos años han perdido 6.000 empleos en total y que para finales de 2013, la previsión es que se pierdan otros mil. La cifra se refiere a todo el sector, no a los visitadores, y ni siquiera se acerca a la que aporta Ceamitef, que solo se refiere a las de la visita médica. Lo que sí aporta Farmaindustria es que el grupo de empresas a las que representa proporciona 225.000 puestos de trabajo en España, de los cuales, solo 38.000 son directos y no indica a qué grupo han afectado los despidos a los que se refiere.
 Críticos con la industria
El máximo representante de los visitadores en España tiene clara la causa principal de esta pérdida de puestos de trabajo, que se ha producido principalmente en la atención primaria: la aprobación del Real Decreto-ley 9/2011, que impone a los médicos recetar medicamentos por principio y no por marca, motivo que también aduce Farmaindustria. Sobre lo que no se ha manifestado la entidad que representa a los laboratorios es acerca de un extremo sobre el que Rilo se muestra muy crítico: “La mayoría de los laboratorios no han intentado nada para recolocar o reciclar a unos profesionales que, en su mayoría, estudiaron farmacia y que podrían reubicarse en otros puestos dentro de la misma empresa”. Rilo asegura que lo que sí están haciendo algunas compañías es volver a contratar a algunos a través de empresas de servicios para no tenerlos en plantilla, aunque no  duda en reconocer que en épocas de bonanza algunas empresas permitieron “que los equipos comerciales se inflaran demasiado”.
Sobre la situación de estos profesionales en paro, Ceamitef informa de que la mayoría sigue sin empleo, que algunos se están formando para dedicarse a algo totalmente diferente o para montar un negocio y que otros intentan entrar en otros laboratorios que viven un buen momento: los que se dedican a los genéricos. Otro ámbito que se mantiene estable es el de la visita hospitalaria, pues prácticamente todos los despidos se han producido en atención primaria. “Pero la situación es preocupante pues ya hace más de dos años que no salen ofertas de trabajo nuevas”, explica Rilo.
 El futuro está en Europa
Pero en Ceamitef no tiran la toalla y en octubre presentaron en Bucarest un máster único en España: el de “Información técnica del medicamento”, que se imparte en el campus de Ourense de la Universidad de Vigo, que está plenamente adaptado al  Plan Bolonia y que permite a quienes lo cursan trabajar como visitador médico en cualquier país europeo. De momento, han conseguido acuerdos para impartirlo a distancia en colaboración con universidades de Italia, Rumanía y Malta.
“Vamos por la cuarta edición y a pesar de la situación que vivimos, sigue teniendo demanda. La mayoría de alumnos son gente que aún trabaja en el sector o nuevos licenciados”, explica Rilo, que mantiene la esperanza de que estos profesionales encontrarán trabajo aunque tenga que ser fuera de España.

La Vanguardia, 10 de Diciembre de 2013

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